El día 15 de Junio a las 9:00 de la mañana se llevó acabo la firma del Convenio de Cooperación entre el Instituto Centroamericano para la Integración (ICI) y The Pacific Institute. Presidieron este evento, el Dr. Mauricio Herdocia Sacasa, Presidente del ICI; el Arq. Eduardo Chamorro Coronel, Rector de la Universidad American College; Lic. Mario Sebastián Rappaccioli, Presidente de la Junta Directiva de American College; Lic. Mónica Arriola, Vicepresidenta de The Pacific Institute; Lic. Alejandro Pasos, Agente y Director de Proyectos de The Pacific Institute; Lic. Margarita Pasos, Comunicadora y Jefa de Investigación del Programa Margarita “Te voy a Contar”
En su intervención el Dr. Herdocia destacó que se suscribía una gran alianza estratégica entre The Pacific Institute y el ICI y la primera pregunta que surge es ¿porqué un Centro de Integración regional se une a una institución tan afamada como The Pacific Institute en propósitos comunes ¿. ¿Cuáles son esos objetivos? El punto de partida es conocer qué es y qué nos propone The Pacific Institute, para desarrollar después cómo se conjuga su visión con el ICI.
The Pacific Institute se funda en 1971 como una Corporación Internacional, ideada por sus magníficos creadores Diana y Lou Tice con sede central en Seattle, Washington.
Hoy por hoy, tiene una presencia en seis continentes y en más de 60 países, asesorando a prestigiosas compañías en todo el planeta; lo novedoso es que ofrece un plan de estudios dirigido a acelerar y potenciar los logros individuales mediante la transformación de hábitos, actitudes, creencias y expectativas que inhiben y frecuentemente bloquean a gente de alto rendimiento. Su especialización son los Resultados y para ello trabajan en Gestión del Cambio, Desarrollo del Liderazgo, Mejora del Rendimiento y el Crecimiento Profesional.
El Presidente de The Pacific Institute es el señor Lou Tice, uno de los educadores y mentores más respetados en el mundo hoy en día. Ha desarrollado una experiencia extraordinaria en el terreno de la psicología cognitiva y la teoría de aprendizaje social. Cree que la excelencia es un proceso – un proceso alcanzable y continuo- que se da inevitablemente cuando aprendemos a controlar cómo pensamos, qué esperamos y en qué creemos. Compañías internacionales han aprendido cómo hacer más con menos y obtener lo mejor de aquellos con los que trabajan.
La experiencia del Señor Lou trabajando con compañías Fortune 1000 es dilatada y comprende 35 años. Su capacidad como profesor y mentor consumado le ha llevado a algunos de los centros de atención mundial: a los líderes de Irlanda del Norte y Sudáfrica, por ejemplo.
En representación del Señor Lou Tice, Presidente de The Pacific Institute se contó con la grata compañía de la Lic. Mónica Arriola, quien dio inicio a su carrera en The Pacific Institute como Gerente de Proyectos y la excelencia de sus servicios la llevaron a su designación como Vicepresidenta de The Pacific Institute, encargada de la División Latinoamericana, Asia y del Programa de alto rendimiento para jóvenes conocido como PX2 a nivel mundial, creó y organizó casi de inmediato iniciativas novedosas de negocio enfocadas en América Latina. A la vez organizó el lanzamiento de Inversión en Excelencia® en español, y empezó a facilitar versiones de los programas en inglés y español para clientes en Guatemala, Honduras, Perú, Costa Rica y México.
Ha impulsado grandemente el desarrollo e implementación del Programa de alto rendimiento para jóvenes PX2™ a nivel Mundial, actualmente ubicado en 18 países.
Muchos se preguntarán, cuál es la relación entonces con el ICI. El Instituto Centroamericano para la Integración, que cuenta con un Consejo Asesor a nivel regional, con representantes en todos los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), centra su modelo de sociedad regional en una Integración Real, de carne y hueso.
Es decir, el ICI coincide con The Pacific Institute en la búsqueda de potenciar, optimizar y maximizar RESULTADOS. Mostrar el rostro humano de la integración y sus realizaciones concretas. Ambas experiencias que podrían parecer muy distintas en el ámbito de las empresas y de los individuos, no es – en realidad- tan lejana. Se inspira en los mismos valores y principios a nivel regional y de integración real centroamericana.
Los mismos problemas y carencias que enfrentan los individuos en su tarea diaria de toma de decisiones, enfrentamiento de problemas, retos y desafíos y frente a oportunidades que pueden aprovecharse o desperdiciarse, guardan cierta similitud con las dificultades que enfrenta el Sistema de la Integración Centroamericana.
Lo que sucede a nivel de entidades individuales y corporativas, sucede también en cierta medida a nivel de ese gran ente colectivo que llamamos la Comunidad Centroamericana que tiene también sus órganos y procesos de toma de decisiones, de seguimiento y de ejecución, integrado por personas concretas, en donde lo individual y lo institucional, interactúan y se influencian recíprocamente.
Dentro de los grandes imperativos de la integración, sin duda, el liderazgo es una de las claves más relevantes del éxito. Pero se trata de un liderazgo que no se agota ni consume el inventario de sus exigencias únicamente con la adaptación de ciertos compromisos, sino que exige la determinación de cumplir o hacer cumplir lo acordado y vigilar la excelencia de los procesos y de los resultados. De nada sirven los acuerdos si no se cumplen, dejando en letra muerta las esperanzas de los pueblos en un futuro mejor. Es decir, se trata de un verdadero liderazgo que llene el vacío que separa los hechos de las palabras.
Muchas veces se piensa que los problemas de funcionamiento de la integración vienen de sus instituciones o de la falta de voluntad de los gobernantes. Sin negar la incidencia que pueden tener estos factores, mi experiencia en el SICA me hace indicar, luego de haber visto fracasar o avanzar tan solo parcialmente, varios ciclos de reformas y de contrarreformas, que los problemas pueden estar en otra parte, muy ligados al trabajo que realiza The Pacific Institute a nivel corporativo y de los individuos.
Muchas de las grandes fracturas del proceso de integración, no están en las instituciones, sino en la forma en que se adoptan las decisiones, a veces sin una discusión profunda, sin haber alcanzado un acuerdo suficiente y compartido y sin una base técnica que sirva de piso para la adaptación de respuestas que permitan realmente profundizar la integración de forma viable. Los debates – a veces hasta públicos entre los presidentes sobre la eficacia de las cumbres- revela que el proceso de concertación de agendas y de posiciones no marcha en la ruta adecuada y que se requiere mejorar radical y sustantivamente el proceso de adopción y de toma de decisiones para que estas
El día 29 de Abril de 2009 el Dr. Mauricio Herdocia Sacasa, Presidente del Instituto CA de Integración, impuso la Medalla de la Integración "Fray Antonio de Valdivieso, Mártir de la Solidaridad" al Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Perú, Harry Gerardo Morrís Abarca, que deja su alto cargo próximamente.
El Dr. Herdocia, en presencia de Embajadores acreditados en el país, miembros de órganos regionales como la Corte CA de Justicia, intelectuales, diputados del Parlamento CA, académicos y ex Cancilleres, explicó el motivo de la creación de la Medalla de la Integración, como una distinción Académica.
Manifestó el Dr. Herdocia que era doblemente satisfactorio otorgar esa distinción, cuando esa persona es – además de un amigo apreciado- un Embajador que ha impulsado valiosas iniciativas y acciones en diversos campos, incluyendo el ámbito académico y se ha destacado tanto por su vocación centroamericanista.
De esa capacidad propositiva se ha beneficiado el ICI directamente, en las gratas ocasiones en que conversó con el Embajador Morrís sobre proyectos educativos para Nicaragua y la mejor forma de vincular a las instituciones universitarias de Perú y Nicaragua.
El Dr. Herdocia se refirió también al significado de la vida y obra de Fray Antonio de Valdivieso y expresó que Valdivieso, que ejerció su ministerio en el período entre 1544 y 1550, en un momento de transición entre el mundo medieval que se deshacía y el mundo nuevo que surgía ante los ojos azorados de Europa, es una figura cuya dimensión no ha sido todavía completamente estudiada ni entendida. Su aporte, su contribución y su legado todavía son bastante desconocidos, poco valorados y menos comprendidos.
Figuras como Fray Antonio de Valdivieso, al igual que su hermano en ideales y caminos y epístolas, Fray Bartolomé de las Casas, nacen en un tiempo difícil donde asumen un compromiso que, en el caso del Obispo Valdivieso, la llevó hasta el martirio y que, según los cronistas de la época: “fue muerto a tales estocadas que despuntóse la daga en la herida”
Esa herida no se cerró nunca. Nicaragua vería repetirse el Círculo de violencia una y otra vez a lo largo de su Historia y la sombra de Valdivieso volvería a rondar por los laberintos insondables de nuestra conflictiva historia.
Mentes lúcidas ubican a Valdivieso como un pionero en la defensa de los derechos humanos y de los principio de igualdad y de libertad, en la corriente del encendido sermón de Fray Antón de Montesinos de aquel 21 de diciembre de 1511 en Santo Domingo.
Se inauguraba el discurso de la dignidad frente al Poder o mejor dicho, los excesos del poder, en la egregia línea de la escuela salmantina presidida por Francisco de Vitoria y su Totus Orbis, que es un mensaje radical dirigido a toda la humanidad como un solo cuerpo , sin distinciones de ningún tipo y lo que en las palabras de Fray Bartolomé de las Casas en la “Historia de las Indias” se consigna como: “todas las naciones del mundo son hombres”, haciendo referencia a su unidad indivisible..
Si ese solo legado fuese ya suficiente para difundir la obra de Valdivieso más allá de nuestros confines, su contribución va mucho más hondo en la veta del humanismo.
No obstante, es una contribución que no ha sido atendida, asumida ni estudiada con la debida profundidad.
Y es que el Mensaje del Obispo Valdivieso, sellado con su propia sangre y la premonición de su destino fatal del que nunca rehusó- implica también un Principio de Solidaridad entre personas y naciones, según el cual ya no es posible alegar una cómoda indiferencia ante la lesión sistemática, perdurable y sin sanción a ciertos derechos en otros pueblos o personas.
Ya no solo las victimas directas tienen el derecho de reaccionar ante la vulneración de sus derechos, sino los Estados que no han sido directamente lesionados deben actuar en defensa de valores colectivos de humanidad que - vulnerándose en otros-, afectan también nuestra base común de dignidad.
En un documento histórico de incomparable peso por su proyección a través de los tiempos, su solidez jurídica y su gran belleza, el 19 de octubre de 1545, los obispos de Nicaragua y de Chipa, Valdivieso y De las Casas, se dirigen al Consejo de Indias sentando un mensaje según el cual la jurisdicción eclesiástica estaba obligada a intervenir en las causas de las personas que no tienen los medios para hacerlo o bien están sujetas de tal manera a la opresión y al sojuzgamiento que el juicio eclesiástico debía de intervenir en su defensa, privados como estaban del favor de las autoridades de la corona..
Esta idea innovadora y potencialmente peligrosa para las estructuras de poder y aún para aquellos que se resistían a tomar parte en desgracias ajenas, fue sepultada con Valdivieso. Era un concepto demasiado corrosivo para el orden imperante pretender que uno de los componentes del cuerpo social universal podría responder por lesiones producidas en otros miembros, sin importar la gravedad de la ofensa o la vulnerabilidad de las victimas.
Para Valdivieso la jurisdicción real no lleva justicia a las poblaciones indígenas, todo lo contrario. Dice el Obispo que todas estas poblaciones indígenas estaban entonces bajo la protección y amparo de la Iglesia. Al juicio eclesiástico pertenece inmediatamente conocer y determinar sus demandas y hacerles justicia, defender sus vidas y su libertad de todas y cualesquiera personas que pretenda agraviarlos, igual corresponde a la justicia eclesiástica (en sustitución de la jurisdicción real) quitarles sus opresiones y librarlos de la violencia y de la tiranía…
Esas ideas permanecieron ocultas por siglos, empezaron a retomarse como resultado de los graves crímenes cometidos durante la primera guerra mundial y especialmente en la segunda guerra mundial. Se aceptó entonces el principio según el cual la Comunidad internacional podía y debía intervenir universalmente en el juzgamiento de los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Se crearía mas tarde el concepto de normas imperativas, de obligatorio cumplimiento para todos los Estados cuya violación, según lo plasmaría la Comisión de Derecho internacional de las Naciones Unidas, podía implicar un derecho de actuación de Estados que no habían sido lesionados directamente
Casi simultáneamente se establecería jurisprudencialmente la vigencia de normas universales, erga ommnes se les llamaría, según las cuales existía un grupo de reglas que tutelaban intereses no de una nación o de un Estado en particular sino de “La Comunidad Internacional en su Conjunto”. Frente a su violación, los Estados que no eran directamente agraviados y los tribunales internacionales acreditaron un derecho de actuación.
Es así que cuando se defienden las ideas sobre un tribunal penal internacional, está la contribución de Valdivieso presente.
Cuando su Santidad clama en las Naciones Unidas por el Derecho de Protección a las poblaciones en riesgo por causa de genocidios, matanzas, limpiezas étnicas, aun que no se le cite, está la voz y la contribución inmensa del Obispo Valdivieso.
Cuando se arguye en los organismos internacionales un derecho colectivo frente a violaciones manifiestas y flagrantes de los derechos humanos, es la convicción inmensa de Valdivieso la que se expresa.
Estos valores de Solidaridad son parte también del patrimonio del Sistema de la Integración Centroamericana que ha apoyado el Embajador Morrís.
Somos una integración surgida del trasfondo de una guerra cruel, heredera de valores latinoamericanos surgidos de la gestión de paz del Grupo de Contadora y del Grupo de Apoyo donde Perú participó activamente. Esa Integración tiene el principio de solidaridad como columna vertebral de sus tratados.
Difundir entonces esa contribución que ha yacido sepultada por tanto tiempo, es parte fundamental del sentido de la creación de la Medalla de la Integración Fray Antonio de Valdivieso.Mártir de la Solidaridad.
Reconocieron en el Embajador Morrís, no sólo su formación académica en Ciencia, Economía y Relaciones Internacionales en importantes universidades del Perú y de España, su notable paso por el Congreso de la República, en Universidades, Municipalidades del país y organismos políticos internacionales o su admirable labor diplomática sino que reconocieron también el servicio que puede darle a esa sólida experiencia de aquí en adelante.
Al referirse a los méritos del Embajador del Perú, el Dr. Herdocia señalo que en ese sentido, no duda que el Embajador Morrís por su formación académica, relaciones diplomáticas y políticas y vasta experiencia al servicio de su país, será sin lugar a dudas, un insigne y noble difusor de las ideas y aportes del Obispo “Fray Antonio de Valdivieso. Mártir de la Solidaridad”.
Sabe que contribuirá -desde donde se encuentre- a profundizar y ampliar los estudios dirigidos a hacer visibles los aportes trascendentales del Obispo Valdivieso para el surgimiento del principio de Solidaridad entre las naciones y la defensa pionera de los derechos humanos y libertades fundamentales así como sobre el desarrollo visionario de valores que sólo se desarrollarían a plenitud varios siglos, después dentro del Derecho Internacional.
Valdivieso es nuestro contemporáneo cerró Herdocia: su vigencia – aún sin decirse- se proclama en todas partes y su visión está pasando a formar parte de los modernos tratados de Derecho Internacional. No es lo antiguo incorporándose en lo moderno, sino una de las fuentes mas puras, la corriente humanista, volviendo para descifrar el principio de actuación fundamental – la solidaridad- frente a un mundo golpeado por la deshumanización, la pobreza y la depredación.
Sin dudas, el Embajador Morrís será un digno representante e interlocutor de estas ideas desde la plataforma de sus conocimientos, sus convicciones y su experiencia.
Asimismo, se anunció la creación desde el ICI de la Cátedra Humanista Fray Antonio de Valdivieso. Mártir de la Solidaridad, cuya primera lectura inaugural será dada a conocer próximamente.