Cuando nos referimos a la relaciones entre Centroamérica y Europa, no estamos abordando un proceso más de negociaciones comerciales ni un simple tratado de libre comercio. Es algo mucho más profundo y con un sentido que trasciende cualquier otro escenario de negociaciones emprendido alguna vez por Centroamérica.
El Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y Europa debe entenderse como la culminación de todo un ciclo de intensas relaciones entre las dos regiones a lo largo de más de 25 años. No podemos entender la importancia de este Acuerdo de Asociación, sin ver al origen de las relaciones bi-regionales que están llevando a su maduración. cript>
Ciertamente los vínculos entre Europa y Centroamérica no comenzaron ayer. Se iniciaron con los llamados “Diálogos de San José” en 1984.
Europa, rompiendo con su postura tradicional en el siglo XX bastante alejada de los protagonismos de política exterior fuera de sus fronteras, toma la decisión histórica de contribuir al proceso de pacificación y democratización regional apoyando las gestiones de paz del Grupo de Contadora primero y los Acuerdos de Esquipulas II después. Europa toma posturas fuertes “hacia fuera”, desde el barco insignia de Centroamérica, en el preludio de lo que será la actuación “exterior” de la Comunidad de entonces y de la Unión Europea de hoy.
Es así que Europa presta un decidido respaldo a la consecución de la paz y a la evolución de las sociedades centroamericanas hacia modelos pluralistas y democráticos y, posteriormente, hacia el desarrollo mediante proyectos de cooperación que la convirtieron en el primer e indiscutible donante principal hacia Centroamérica.
cript>Pero todo este acompañamiento de Europa en el proceso de pacificación, democratización y desarrollo de la región, tuvo en todo momento un gran eje de aproximación: la idea de colaborar con Centromèrica y alentarla en la construcción de su propio modelo de integración regional, modelo en que Centroamérica es pionera en el mundo y que hoy es el modelo de mayores avances y progresos en los países en vías de desarrollo. La seducción original viene por la vía del espejo proyectando una imagen similar de mar a mar, mas que por intereses de otra naturaleza, sin negar su importancia ni su evolución.
Ese es el verdadero sentido último de esta Asociación: expandir la visión compartida de una integración que se transforma no sólo en un modo de vida regional con normas democráticas aceptadas, sino que permite contar con un instrumento efectivo de desarrollo que reúne las energías colectivas cuando los resultados de actuar juntos tiene un valor agregado que no podría cimentarse desde la actuación solitaria de país.
No debemos perder de vista que la idea política de fondo de la Asociación entre Centroamérica y Europa es entonces vincular estratégicamente a dos proyectos de desarrollo que han puesto la mirada en un horizonte común de valores, principios e instituciones de carácter comunitario.
cript>El Acuerdo de Asociación tiene como propósito superior conectar ese gran puente bi-rregional a lo largo del Atlántico y sellar un modelo transatlántico de integración, con organismos muy similares que incluyen Cortes con jurisdicción sobre las respectivas Comunidades, parlamentos regionales y un Derecho Comunitario vivo con aplicación y efecto directo al interior de los Estados.
Esa es la verdadera grandeza del Acuerdo de Asociación. De ahí el carácter indivisible de los componentes de la negociación reflejada en los pilares Político, Comercial y de Cooperación y el tejido permanente de la integración como hilo conductor que une cada una de las costuras del entramado bi-rregional y le da una dimensión superior.
Estos esfuerzos por alcanzar un Acuerdo de Asociación, han enfrentado grandes desafíos:
i) El primero derivado de la reacción a la propuesta de abrir puertas a una iniciativa orientada a establecer un Fondo Común Económico-Financiero que busca consensuarse regionalmente y discutirse con la parte europea. Los sectores de la sociedad civil organizados en el Comité Consultivo del SICA habían manifestado coincidentemente la importancia decisiva de aprovechar estas negociaciones para constituir un Fondo de Cohesión Social cript> que permitiese atenuar asimetrías entre países, al interior de los países y entre las dos regiones y atender a poblaciones pobres en situación extremadamente vulnerables.
A pesar de las dificultades planteadas por este tema en la Séptima ronda que llevaron a un impasse temporal, el camino hacia las discusiones sobre este punto se fue despejando en principio, aunque desde bases menos ambiciosas que las propuestas originalmente.
ii) En momentos en que parecía avizorarse el inicio de las rondas finales, surge el segundo desafío de las negociaciones cuando la situación política e institucional en Honduras como resultado de los sucesos del 28 de junio detuvo bruscamente el proceso, suspendiendo las rondas finales de negociaciones durante toda la segunda mitad del año 2009. Es así que el proceso negociador iniciado en octubre de 2007 bajo el mandato de la Declaración de Viena de 2006, tuvo que interrumpirse al cabo de la VII Ronda y luego de dos Negociaciones técnicas comerciales celebradas en Bruselas.
A partir de entonces, no ha sido posible reiniciar las negociaciones y terminar de abordar temas sensibles pendientes de acuerdo
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No obstante, la situación en Honduras ha cambiado drásticamente abriendo una ventana para la continuación y finalización del Acuerdo de Asociación. Las elecciones en Honduras el 29 de noviembre donde surge Porfirio Lobo como Presidente electo, han despejado el camino para reiniciar este proceso que no puede seguirse postergando sin afectar gravemente los intereses de Centroamérica que deben prevalecer.
Centroamérica y Europa tienen nuevamente la gran oportunidad de materializar un acuerdo de semejante magnitud e integralidad que les daría un instrumento único de colaboración reciproca entre regiones que practican la visión comunitaria para llevar a sus pueblos lo beneficios concretos y tangibles de la integración.
Lógicamente, la negociación todavía va a enfrenar desafíos muy importantes pues aún quedan asuntos pendientes muy importantes de concluir favorablemente hacia la región. Por ejemplo, está pendiente el tema del apoyo al Fondo de Cohesión Social y ciertos temas de carácter comercial donde aspectos sensibles han sido dejados por los negociadores europeos hasta las rondas finales, incluyendo la obtención de plazos realmente asimétricos para las propuestas de desgravación de Centroamérica. cript>
Igualmente resta afinar y garantizar la participación de las instituciones de integración en el seguimiento y control del acuerdo y tomar en cuenta diversas propuestas puntuales presentadas por la sociedad civil en el área política y social.
No obstante, hay progresos sustantivos en el ámbito de la Cooperación, en el tramo político y asuntos puntuales como la aceptación del SGP plus que fue un buen avance que debe continuar en las próximas rondas finales para garantizar el acceso de productos sensibles y de interés para Centroamérica al mercado europeo, como la carne, azúcar, banano, ron, lácteos, frutas y vegetales, ya sea mediante el acceso inmediato o cuotas sustanciales.
Al iniciar el año 2010, un imperativo regional es indudablemente retomar el espíritu original ampliado del Acuerdo de Asociación concebido como un instrumento de desarrollo sostenible, seguridad democrática e integración como denominador común entre regiones que comparten la fe en la actuación colectiva y solidaria en beneficio de sus pueblos. Reiniciar efectivamente las negociaciones será por consiguiente una de las buenas noticias de este inicio de año nuevo. cript>